miércoles, 23 de abril de 2008

EL COMIENZO

El viento azotaba los arboles con fuerza, como si quisiera arrancarlos de los campos y estos se aferraban a la tierra con valentía, manteniéndose en pie casi milagrosamente.
Los verdes campos se preparaban para la lluvia que los negros nubarrones anunciaban y los rayos y relámpagos los hacían relucir con gran esplendor, dejando ver con claridad su hermosura de manera casi aterradora, solitarios y fantasmales.
En medio de los campos, se hallaba un viejo caserón, todavía habitado por una mujer, Marían era su nombre, de treinta y cuatro años, abandonada por su marido hacia ya unos cinco años, vivía en soledad acompañada de dos perros y el ganado y una vez al mes se acercaba a un pueblo cercano a por los víveres necesarios.
Marían, encendió la aseguro las puertas y ventanas y encendió la chimenea, a sabiendas que esta tormenta la dejaría aislada al menos una semana.
Había recogido el ganado y las gallinas, asegurándose de que estuvieran a salvo del agua y el viento y nada malo les ocurriera, estaban tranquilos, pues ya se habían acostumbrado a las tormentas que por esa zona eran muy comunes en cualquier época del año.
Marina se sentó al lado de la chimenea con sus dos pastores alemanes a esperar la tormenta, con velas y un libro de poesía, preparada para un encierro que podía durar días.
Y la tormenta estallo.
Continuara..................